Sabía que cuando sonreías era por ella y cuando mirabas hacia un lado no era el mío, pero siempre me quedó esa última esperanza, de que alguna de esas sonrisas o tímidas miradas iban para mí sin que me diera cuenta.
Ha pasado tiempo y esa vela que encendí se va consumiendo poco a poco porque tú no vas a apagarla, ya que tienes lámparas que funcionan con mejor calidad y estas no te hacen falta, sólo las usas cuando se va la luz, ahí, de segundo plato. Y a mí nunca me gustó comer segundo plato, siempre me conformaba con el primero. Y no es tu caso. Te lo tienes muy creído.
La gente puede hablar hasta por los codos, pero yo no me creo nada, las comeduras de cabeza nunca fueron buenas y acabaron mal, pero nadie me hace caso. Supongo que no es nada nuevo, supongo que seguiré igual. Supongo.
Puede ser que todo se pase. Puede ser. Tampoco queda tanto tiempo, sólo queda esperar a que pase la tormenta para que salga el arcoiris, y si no lo puedes ver con quien quieres, qué mejor que verlo con los que sí que lo hacen.


No hay comentarios:
Publicar un comentario