De ser una simple persona, alguien en quien nunca me había fijado, que creo haber visto tres veces en un año como mucho, has pasado a ser lo más importante de todo este grupo de gente amontonada sin rumbo.
Cada vez que te veo sonreír siento que la adrenalina corre por mis venas a 324 km/h, y me encanta cuando los ojos se te achinan. Señal de sonrisa verdadera.
El tiempo se congela cuando estoy contigo y no sé lo que siento cuando me tocas, me rozas, me sonríes, pronuncias mi nombre, me miras (las pocas veces que creo verlo), o cuando preguntas, pero no directamente. Sé que no conozco todo de ti, pero poco a poco lo intento y me gusta casi todo lo que voy conociendo, obviamente no me va a gustar todo, he aprendido durante este tiempo que nadie es perfecto, y que tú no puedes convertir a alguien que no es, o enamorarte de un espejismo, te chocarás contra los cristales.
En realidad me siento absurda, porque no sé si esto va a alguna parte, intento ser positiva, pero hay terceras personas, que en realidad para ti son primeras.
¿Por qué te cebas en una persona que pasa de ti y siempre te causa amargamiento? No digo que nadie sea mejor que nadie, pero ... no sé, no eres el mismo cuando estás conmigo que cuando estás con ella. Yo siempre quiero ver a ese chico risueño, con metas y felicidad, no a una persona que se deja influenciar por otra y siempre está con cara de perro y no hace las cosas que quiere hacer por culpa de otra. En realidad a eso se le llama falta de personalidad, pero yo no creo que no tengas, es sólo que no sabes usarla o domarla.
Pero contra los sentimientos no se puede hacer nada, siempre nos enamoramos de las personas que menos nos convienen y nos hacen daño, pero a fin de cuentas, bajo mi punto de vista, el amor es eso. Sufrir, karma, volar, tres metros sobre el cielo ... hasta que viene algún/alguna idiota y te rompe algo que supuestamente habías empezado a construir con sólo calentar y no cocinar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario