Mi corazón se encontraba en standby por momentos, pero ha llegado un punto en el que hay pocos momentos en los que se encuentre en on. Su boom boom no es el de siempre, ahora le cuesta enlazar los latidos y muchas veces se pierden en lo que se hace llamar compás.
Es tan gracioso. Parece que los recuerdos no sirven para nada, son como esas primeras fotos que tenemos en la última página de nuestra red social que sólo vemos cuando nos aburrimos.
Ya no me provoca ''celos'' toda esta situación, ni ''envidia'' ni mucho menos. Lo mejor es no sentir ningún sentimiento hacia ti, porque todos me perjudican y he aprendido que no puedes poner a nadie por delante tuya, ya que nadie te va a poner a ti delante de ellos mismos. Porque sí. Porque somos todos unos egoístas que sólo nos importa lo nuestro. Y así voy a ser yo ahora. Lo primero yo, lo segundo yo, y lo tercero YO. YO MISMA. El mundo girará alrededor de mi ombligo.
Mi profesora de Religión dice que si haces una cosa has de hacerla desinteresadamente, no debes de esperar un ''gracias'' ni un ''te devolveré el favor'' porque se supone que lo haces sin ningún reconocimiento. Pero llega un momento en el que te cansas. Te cansas de no recibir nada a cambio. De cargar con tus problemas y con los de los demás. No soy un robot con un botón de OFF y de ON. Yo también soy como vosotras/os. Si nadie hace por mí y nadie me escucha, ¿por qué yo he de hacerlo? No lo entiendo, en los 14 años de vida que llevo existiendo no lo entiendo. ¿Soy una especie en extinción o simplemente soy gilipollas? ''Algún día llegarán personas que sabrán valorarte'' me dice mi madre. Ya, ¿pero cuando? ¿Cuando esté apunto de morirme? Así no servirá para nada. Y lo mejor de todo es que luego esas personas que no hacen NADA por ti, luego si tú no estás para ellos o simplemente no te apetece porque no te sientes querida, se cabrean, se cabrean porque tú has dejado de ser esa niña estúpida que siempre estaba ahí para los demás y sacaba su tiempo del bolsillo.


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