Dime en qué momento perdiste los días de sonrisas fáciles, de brillo en la mirada, de jugar con el pelo mientras escuchabas esa canción, de reir hasta el punto de llorar.
En qué momento decidiste preocuparte más por lo que pensara la gente que por lo que te hiciera feliz. Cuándo decidiste cambiar los cosquilleos por los ojos llorosos, las caricias por las caídas, las locuras por la rutina.
Dime, ¿en qué momento te convertiste en alguien totalmente distinto a quién eras antes? Llegados a este punto solo puedo decirte .. que me das pena. Has cambiado la felicidad por la angustia, la ilusión por el miedo a perder. Has olvidado disfrutar de la vida y has decidido envolverte de preocupaciones.
Pero .. ¿sabes lo que me da más pena? que esa persona seas tú. La misma que temía convertirse en lo que ahora es.


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