
Mis ojos verdes son diferentes, extraños. Son unos ojos únicos. Únicos porque nadie de mi familia los tiene verdes, ni siquiera azules, lo tienen marrones o negros. Mis ojos verdes se ponen azules cuando lloro o cuando me enfado y entonces se parecen al mar, al mar embravecido de una noche de tormenta en la costa gallega. Pero en un día de sol en el que estoy de buen humor mis ojos se vuelven del verde mas intenso, con matices marrones y entonces se asimila a uno de esos bosques mágicos en los que criaturas extrañas pueden habitar en ellos.


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