
Si, cada nuevo día en los barrios residenciales nos trae una nueva tanda de mentiras, las peores son las que nos contamos a nosotros mismos antes de dormir, las susurramos a oscuras y decimos: que somos felices o que él es feliz, que podemos cambiar o que él cambiará de idea.
Nos convencemos de que podemos vivir con nuestros pecados o de que podemos vivir sin él.
Si, cada noche antes de dormir, nos mentimos a nosotros mismos con la esperanza absolutamente desesperada de que al amanecer todo se haga realidad ..


No hay comentarios:
Publicar un comentario